Jussi Halla-aho, el candidato de la ultraderecha populista que ha estado a punto de ganar las últimas elecciones en Finlandia.

Jaume Clotet, dircom del gobierno de la Generalitat, comentó en 2017 en Twitter que consideraba "interesantes" unos "apuntes" de Halla-aho en el Financial Times sobre "el asunto catalán". El actual líder de Perussuomalaiset (traducido como "el Partido de los Finlandeses" y a menudo como "Verdaderos finlandeses") argumentaba entonces a favor de la declaración unilateral de independencia en el caso catalán. De forma similar al discurso processista actual, indicaba que "a veces la legitimidad universal puede ser más relevante que la legalidad local".

Varios usuarios de Twitter respondieron a Clotet que Halla-aho es "un supremacista condenado por racismo" y mostraron su rechazo a que lo citara. Alguno de ellos era indepe. Este político finlandés que acaba de ser derrotado por los pelos por los socialdemócratas, por otro lado, es partidario de que Finlandia abandone la Unión Europea y abandera el discurso antiinmigración en el país nórdico.

El tuit de Clotet ha vuelto a rodar ahora que desde el procesismo se ha asociado a la candidata del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, con comportamientos ultras, porque durante los recientes incidentes en la Universidad Autònoma de Barcelona una persona situada cerca de la popular hizo el saludo fascista. En cambio, en general, el procesismo omite las simpatías que ha levantado su causa y sus líderes entre ultranacionalistas como los flamencos de Vlaams Belang o el propio Halla-aho.

Este presidenciable, en cualquier caso, no ha demostrado la pasión procesista del lapón Mikko Karna, sin duda el mejor amigo finlandés del proceso.