La declaración con la que el director de Catalunya Ràdio, Saül Gordillo, responsabilizó en sede judicial a la presidenta interina de la CCMA, Núria Llorach, de la emisión de los anuncios del 1-Oha sacudido al independentismo mainstream, como se ha visto en Twitter y en los comentarios de los lectores de los diarios favorables a la causa.

Algunos tildan a Gordillo de delator o, directamente, de traidor. Muchos de estos lo asocian a la deriva de ERC, un partido explícitamente desmarcado de la línea indepe más dura, que aboga por ampliar la base del movimiento secesionista. El corresponsal francés Henry de Laguerie, en este contexto, ha sintetizado que "Saül Gordillo es el nuevo Santi Vila".

Entre los que ponen a caldo a Gordillo está David Romà, uno de los tuiteros del independentismo de la línea dura, que pía: "Saül Gordillo, escogido por Esquerra botiflera, traicionando a Núria Llorach, escogida por JxCat, diciendo que él siempre ha obedecido a España y que la rebelde independentista es Llorach. Sin novedad en el frente".

Otro usuario le ha respondido: "Hola, bots bobos de JxCat. Os recuerdo que la honorable presidenta de la CCMA, nombrada con el único mérito de ser de Convergència y que despacha semanalmente con el pinyolet de CDC encarnado por Brauli Duart, ha denunciado al gobierno por no pagar los anuncios del 1-O a TV3 y Catalunya Ràdio. Y a pesar de que la denuncia es "instrumental" (para salvar el culo, vaya), y se hace para perderla, os recuerdo que NOBODY EXPECTS [nadie espera] A LOS SERVICIOS JURÍDICOS DE LA CCMA".