El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol explica a sus conocidos que cuando sale a la calle a solas no tiene problemas. Algunas personas se le acercan y le suelen dedicar comentarios positivos, dejando de lado su implicación en el fraude de toda la familia Pujol Ferrusola.

Sin embargo, todo cambia cuando sale de casa acompañado de su esposa, Marta Ferrusola. La simpatía que recibe él, explica Pujol, se transforma en antipatía hacia su pareja: comenta que son insultados.

El exmandatario catalán vincula este cambio de actitud a la presencia a su lado de Marta Ferrusola, que sería muy mal vista por los pujolistas que todavía quedan en Sant Gervasi, barrio por donde la pareja se mueve a pie, sobre todo los domingos, cuando suelen ir a tomar el aperitivo antes de comer en casa en familia.

Jordi Pujol suele trabajar en un despacho cedido por su amigo Antoni Vila Casas en la calle de Calabria del Ensanche barcelonés, hasta donde el expresidente se suele trasladar en un coche con chófer.