La campaña independentista Tsunami Democràtic está organizando una protesta que quiere hacer coincidir con el Barça-Madrid del 18 de diciembre, a la que asegura que se han adherido más de 10.000 personas, pero no ha logrado de momento los objetivos que se ha marcado, más allá de los meramente instrumentales, como por ejemplo cortar autopistas.

Parece, en cualquier caso, que su modalidad de protesta -marcadamente favorable al gobierno de Quim Torra, con quien comparte el lema sit and talk para tratar de presionar al gobierno de España- ha inspirado dos iniciativas recientes.

Huracà Econòmic nació en octubre también con nombre de peligroso fenómeno natural como un supuesto movimiento popular para promover la desobediencia económica contra España y sus grandes empresas privadas. De momento, no llega a los 800 seguidores en Twitter y parece que con Tsunami, que totaliza más de 233.000, no va de la mano.

Este huracán se ha marcado como primera tarea la insumisión fiscal cuando todavía resuena en ese sentido, sin embargo, el caso de un restaurante de Siurana que tuvo que cerrar después de que le retiraran en NIF a consecuencia de la negativa de sus dueños, independentistas comprometidos, a pagar impuestos porque la Agencia Tributaria de Cataluña transfería el dinero a la Hacienda española.

Según El Confidencial, por otro lado, los promotores del Huracà quieren participar en la fundación de un banco ético cooperativo en Lituania, pero necesitarían aportar un millón de euros al proyecto, 400.000 de ellos antes del próximo verano.

Bastante más económico parece Octuvre, el proyecto del exeditor de Cafè amb Llet y exlíder de Podem, Albano-Dante Fachin. Entusiasta de Tsunami, se ha marcado como objetivo de la "operación Octuvre" que promueve "llegar al 30% de la gente que en Cataluña sólo se informa por los medios de comunicación en manos de las empresas de la IBEX", a las que acusa de ocultar información, y "al 80% de jóvenes que no miran nunca la TV ni escuchan la radio".

"Información para internacionalizar" y "pasar a la acción ante la manipulación", propone. "Tiene que ver, principalmente, con la fuerza de la gente", esgrime Fachin, usando la expresión típica de las plataformas de movilización procesista como Tsunami. Considera que "hay que organizarse para construir un ejército en las redes que trabaje de manera coordinada contra la desinformación", por lo que plantea crear un "equipo" para "poder coordinar la fuerza de miles de personos actuando de manera conjunta en las redes" y "producir información especialmente diseñada para correr como la pólvora por las redes y por los grupos de Whatsapp y de Telegram".

"Haremos seguimiento y desmontaje exhaustivo de cada mentira, manipulación y criminalización. Ninguna agresión mediática sin respuesta. Que ningún fake les salga gratis. Los pondremos ante el espejo", propone junto a Marta Sibina, su pareja y exdiputada de Podem que también fue editora de Cafè amb Llet.

No se trata, por lo tanto, de un regreso de aquella revista -un proyecto más convencional-, sino más bien del intento de construir una red de activistas que pretende aprovechar "cambios tecnológicos que nos permiten luchar con más herramientas y más fuerza", claramente alineada con el relato de los medios y los movimientos favorables al procés

Entre los actores citados en positivo por Fachin y Sibina está el propio Tsunami Democràtic, del que destacan la "potencia tecnológica y política". Para tener éxito en esta "operación", proponen recibir apoyo económico a través de suscripciones mensuales de 5, 10, 15 y 30 euros, y de suscripciones anuales de 60, 120 y 200 euros, así como la opción de los donativos.