Dos de los contratos principales de patrocinio del FC Barcelona, Beko y Rakuten, finalizarán el 30 de junio que viene sin que los equipos de marketing y del área comercial del club hayan conseguido arrancar un año más como era el deseo y el objetivo de Josep Maria Bartomeu.

Las conversaciones, al menos hasta esta semana, se daban por fracasadas entre todas las partes, una circunstancia que, en caso de confirmarse, añadiría todavía más complicaciones a los candidatos que aspiren a la presidencia del club. El planteamiento de Bartomeu era el de conseguir dejar un año de prórroga de ambos contratos para que la nueva directiva dispusiera de un margen de seis meses para renovar o cambiar de patrocinador. Incluso se había especulado con una cláusula de ruptura por parte de club en poder de la nueva junta que, en cualquier caso, no se habría aceptado sin una penalización a cargo del club.

Un panorama económico que se complica y que obliga a los aspirantes a candidato a presentar sus programas económicos teniendo en cuenta que no pueden contar con dos ingresos importantes y que, en todo caso, tendrán que negociar con la soga al cuello.

Hay que suponer que con este futuro los patrocinadores ofrecerán contratos a la baja y sujetos probablemente al hecho que la continuidad de Leo Messi, incierta en este momento, marque el techo de las propuestas.

Hoy por hoy, el patrocinador de la camiseta, Rakuten, que además tiene una parte de la 'e-comerce' audiovisual no se plantea renovar sin un ajuste de las condiciones y con la sensación de que el club, bajo la amenaza del voto de censura, se ha vuelto del todo inestable.

Por su parte, Beko, patrocinador de la ropa de entrenamiento y otras contraprestaciones, también dispone de menos margen financiero y duda que el Barça esté hoy en condiciones de tener un interlocutor fiable hasta que la convulsión del club se resuelva, lo cual no parece que pasará hasta que se celebren las elecciones. Probablemente entonces ya será demasiado tarde.