La región autónoma insular de Bougainville (unos 234.000 habitantes), gracias al referéndum que ha celebrado este 11 de diciembre para separarse de Papúa Nueva Guinea. El resultado, según el director de comunicación del gobierno de la Generalitat, Jaume Clotet, es "tan contundente" que la comisión responsable de la votación "no ha calculado los porcentajes: 3.043 votos a favor de más autonomía y 176.928 a favor de la independencia".

Clotet, que ya era alto cargo de comunicación de la Generalitat durante las presidencias de Artur Mas y Carles Puigdemont, ha rematado su tuit diciendo: "Por cierto, agresiones a votantes, 0".

Cuando la profesora de Ciencia Política Àstrid Barrio le ha recordado que la votación se ha producido después de una guerra civil y de "más de 20.000 muertos", Clotet ha replicado: "¿Estás diciendo que el precio a pagar por un referéndum es una guerra civil? ¿O estás vinculando la independencia con un conflicto armado? Lo que se infiere de tu tuit no sólo es demagógico sino impropio de alguien con tu sólida formación académica".

Barrio ha respondido: "Te estoy diciendo que des toda la información". Y Clotet ha respondido que no había hecho "nada más" que dar el resultado, y que "puestos a explicar", que la politóloga explicara el papel jugado por Papúa Nueva Guinea en Bougainville.

Se trata, en cualquier caso, de un lugar en el otro extremo del planeta que ha alcanzado una cierta fama en el marco del procés gracias a figuras indepes y medios cercanos a Carles Puigdemont y Quim Torra. En la mansión de Waterloo, de hecho, han colgado recientemente la bandera de Papúa Occidental, para mostrarle apoyo en su conflicto con Indonesia, que hace décadas que se arrastra.

Estas remotos asuntos tienen eco en Cataluña sobre todo gracias al historiador y jefe de la oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay. A la discusión de Clotet y Barrio sobre Bougainville se ha sumado el asesor de Torra Aleix Sarri. "Mentalidad predemocrática. Basta de sacar cifras de muertos a pasear para asustar a la gente", ha acusado Barrio.

"Unos dicen mentalidad predemocrática. Otros decimos aportar datos y que cada cual juzgue. No sólo exhibir aquellas que interesan y esconder las otras", ha concluido la politóloga.