El ex presidente de la Generalitat está a la espera que el juez José de la Mata proceda a cerrar el sumario por evasión fiscal y corrupción en el cual está imputado él mismo y toda su familia. Han pasado cinco años de su confesión sobre el dinero que escondía en Andorra, que tuvo un efecto atómico sobre la vida política catalana, y la investigación judicial ya está en el tramo final.

Mientras tanto, Jordi Pujol –muy preocupado por el alzheimer que sufre su mujer, Marta Ferrusola- se entretiene como puede. Uno de los momentos de asueto que tiene son las comidas que, de vez en cuando, celebra en un reservado del restaurante Ca l’Isidre, en la calle de las Flores de Barcelona, en compañía del ex secretario general de Presidencia (1980-90), su íntimo colaborador Lluís Prenafeta –condenado por el caso Pretoria-, y del todavía director de TV3, el periodista Vicent Sanchis.

Ca l’Isidre, que no es un restaurante precisamente barato, era un clásico punto de encuentro del “sector negocios” de la antigua Convergència. Javier de la Rosa y Macià Alavedra también eran clientes asiduos de este establecimiento del Raval. Además de Jordi Pujol, Lluís Prenafeta y Vicent Sanchis, en estos almuerzos también participa algún que otro periodista de confianza del ex presidente de la Generalitat, actualmente caído en desgracia.