Señalan a un de los suyos. Al menos, indirectamente. El director teatral Joan Lluís Bozzo denunció en Twitter la semana pasada que los camareros de un restaurante de l'Ametlla de Mar "me piden que hablemos en español". "Nunca más", aseguró. La Plataforma per la Llengua le pidió que remitiera el caso a su "servicio de quejas".

Seguidamente, el responsable del restaurante reaccionó al interés de la plataforma: "Soy la persona que administra este negocio lingüístico, que es un restaurante. ¿La versión de la empresa os interesa o ya la dais por explicada? Como soy miembro de la Plataforma, seguro que tenéis mi teléfono. Reitero las gracias".

Además de su adhesión a esta Plataforma, que se considera la ONG del catalán, el responsable del restaurante muestra como imagen de su perfil de Twitter el logo de Tsunami Democràtic. "De verdad, pediría que dejéis de dar opiniones gratuitas sobre un hecho puntual que desconocéis", ha piado.

El restaurante, desde su cuenta de Twitter oficial, ha explicado que "esta semana tenemos nuevo personal a prueba, porque a pesar de los anuncios cuesta encontrar. Si ha sido así, lo lamentamos. Justamente, las quejas que habíamos recibido hasta ahora -ver críticas en Google, Facebook o Tripadvisor - es que sólo tenemos la carta en catalán...".

"Quizás nos tenemos que preguntar por qué no se encuentran más camareros catalanes. A pesar de eso tenemos camareros, cocineros y jefe que son catalanes", se ha justificado este negocio ante la queja de Bozzo, que ya había denunciado el pasado verano que el guarda de un parking "se niega a hablar en catalán".

"Y si tenemos un chico a prueba que no sabe hablar todavía el catalán, lo ponemos a hacer otros servicios e intentamos enseñarle. Somos una empresa catalana comprometida con los valores del país pero también con valores sociales", ha añadido.

Bozzo pió el año pasado que en Cataluña "conviven los catalanes (que, sean de donde sean, quieren a Cataluña) y los españoles empadronados en Cataluña que quieren eliminar nuestra lengua, cultura, símbolos y libertades, para entregar el país al Reino de España. ¡Alerta máxima!".