El agravio que soportan los habitantes de las comarcas del Garraf y del Baix Penedès, muy penalizados por los peajes de las autopistas, ha desembocado en un movimiento de protesta que cuenta con el apoyo de los ayuntamientos de la zona. La gota que ha hecho colmar el vaso de la paciencia ha sido el fuerte incremento del precio de los peajes de los túneles del Garraf y de Cubelles, aplicado desde comienzos de año por la Generalitat.

Los vecinos de estas comarcas constatan que esta penalización afecta muy negativamente la movilidad y, en consecuencia, la actividad económica y empresarial. La reivindicación se centra en una rebaja del precio del peaje de los túneles del Garraf y en la supresión del carísimo peaje de Cubelles. Pero el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, ya ha dejado claro que no piensa adoptar ninguna de estas medidas.

Esto ha exacerbado los ánimos de los vecinos y de las instituciones del Garraf y del Baix Penedès, organizados en la Red de Movilidad y el Pacto del Penedès Marítimo. Entre las acciones de protesta que han emprendido están las marchas lentas de vehículos por estas vías, que el viernes de la semana pasada ya provocaron un gran colapso en la C-31 y en la C-32, entre El Vendrell y Sitges, en plena operación salida de Semana Santa.