El comisario Emili Quevedo en su comparecencia como testigo en el Tribunal Supremo en el juicio contra los dirigentes del proceso independentista, ha afirmado que los Mossos d'Esquadra bajo el mando del mayor Josep Lluis Trapero pidieron al entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a su consejero de Interior, Joaquim Forn, que desconvocaran la consulta del 1-O por las alertas que les generaba "el clima de tensión en Cataluña".

Emili Quevedo, que durante el 1-O era el jefe de la Comisaría General de Planificación de Seguridad de los Mossos, también ha afirmado que Puigdemont les respondió que no desconvocaría la consulta independentista argumentando que tenían "un mandato avalado por los resultados electorales". Estas declaraciones coinciden con las que ya había hecho también en el Supremo el comisario Manel Castellví, quién había sido responsable de la Comisaría General de Información de los Mossos d'Esquadra.

Para controlar el orden público y llevar a cabo el acto judicial contra la consulta, Quevedo ha afirmado que "se aportaron todos los efectivos disponibles que eran adecuados a la tipología que se afrontaba", añadiendo que "de la plantilla de 16.600, unos 800 están en segunda actividad, sin capacidad operativa, hay un absentismo de entre el 10 y el 12% y un cuerpo policial no puede volcar toda su plantilla en un dispositivo, porque una policía trabaja 24 horas y después de un dispositivo vienen otros".