El clima de tensión descrito por los agentes de la Guardia Civil que han atestiguado este jueves en ek Tribunal Supremo ha apuntalado la descripción del ambiente que se vivió en Cataluña en otoño de 2017 aportada por Daniel Baena, jefe de la policía judicial de la Benemèrita e instructor de los atestados del caso, que lo etiquetó de "polvorín" y lo consideró un "clima insurreccional".

Los testimonios de este jueves, de sólo cinco minutos de duración en algunos casos, han expuesto escrches, insultos y acosos ante el tribunal, entre los que han destacado las protestas de 15.000 y 2.000 personas ante el cuartel de Manresa los días 3 de octubre y 20 de septiembre, respectivamente.

Se han relatado persecuciones y amenazas, así como el caso del responsable de un hotel que decidió no renovar la reserva de unos agentes. Dos testigos han asegurado que fueron seguidos y grabados en Lleida, y que se hizo circular su imagen en Facebook. . 

Mossos y masas
Asimismo, han comparecido agentes de los Mossos d'Esquadra que resultaron heridos durante un registro que tuvo lugar en Sabadell el 20 de septiembre de 2017. Han negado que la masa estuviera organizada y han afirmado, en cambio, que era una movilización espontánea, pero también han explicado que los agredieron.

El presidente de Sala, Manuel Marchena, ha impedido que la Fiscalía interrogara a una agente de los Mossos a quien se había atribuido el haber informado de la ubicación de agentes policiales el 1-O.

Fuera de la causa del Supremo, según ha avanzado eldiario.es, la Abogacía del Estado ha reclamado, mediante un recurso, que la justicia impute a 36 personas que denunciaron que resultaron heridas el 1-O, ya que considera que formaron en cuatro escuelas de Barcelona una "masa tumultuaria" contra la policía sabiendo que la votación estaba prohibida.