Carme Forcadell, condenada a once años y seis meses de prisión por un delito de sedición en la causa contra los líderes catalanes del 'procés', habría reconocido su delito, según indica el juez de vigilancia penitenciaria en la interlocutoria que avala que la expresidenta del Parlament pueda salir de la prisión para hacer tareas de voluntariado y cuidar a su madre a través de la aplicación del artículo 100.2.

El texto dice que Forcadell no sólo habría reconocido los hechos, "sino el error y la equivocación en la vía, medios y forma utilizados para lograr el objetivo de la independencia del Estado de forma unilateral". Y añade que "ha abandonado la vida política".

Por todo ello, el magistrado concluye que en su caso está "suficientemente justificada una flexibilización del régimen ordinario". La interlocutoria añade que "no hay ningún elemento que permita apreciar un riesgo mínimo de reincidencia delictiva".

Afirma que "el objetivo de conseguir la independencia de Cataluña, al que ha dirigido parte de su vida privada, social y política, no puede ser objeto del tratamiento ni marco para valorar el grado de reinserción de la interna, puesto que forma parte del núcleo protegido por las libertades".

El juez en la interlocutoria también hace referencia a una "conducta penitenciaria irreprochable". Y por todo ello avala la propuesta de voluntariado hecha por la misma reclusa.