Quien fue secretario del gobierno de la Generalitat hasta julio de 2017, Joan Vidal, ha asegurado ante el Tribunal Supremo que el anuncio de la celebración de la consulta independentista y la fijación de la fecha del 1-O "era un elemento para presionar en la negociación" al entonces presidente del gobierno central, Mariano Rajoy.

En su declaración como testigo en el juicio contra el proceso independentista, Vidal ha afirmado que mientras él tuvo responsabilidades en el gobierno catalán siempre se había hablado de una consulta "pactada" con el gobierno central y que "en ningún momento se habló de unilateralidad" sinó de hacer "un referéndum acordado con el Estado".

Quien también había sido gerente de Òmnium Cultural ha negado que su salida del gobierno catalán estuviera relacionada con la unilateralidad del referéndum ni nada que ver con la convocatoria de la consulta asegurando que aprovechó los ceses acordados por el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para pactar su salida y así volver a su actividad privada.

Se da la circunstancia que Sala del Supremo que juzga a los líderes independentistas ha eximido al vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, de declarar como testigo porque a pesar de no estar formalmente imputado en ninguna causa judicial el juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona ha pedido al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que le abre una investigación.