Comercios, farmacias, estancos o establecimientos de alimentación se han convertido estos días de confinamiento en el refugio donde pedir ayuda en caso de sufrir violencia machista. Bajo el lema "No estás sola" y "yo actúo" el Instituto Catalán de las Mujeres, con el apoyo de ayuntamientos y la Diputación de Barcelona, ha puesto en marcha una campaña de apoyo a todas aquellas mujeres y familias que se sientan amenazadas o sean víctimas de violencia.

En estos establecimientos podrán pedir ayuda en caso de necesitarlo. Desde la Generalitat se ha dado orden a los Mossos d'Esquadra de priorizar las llamadas recibidas por violencia machista durante el confinamiento por el Covid-19 y las administraciones han puesto en marcha campañas específicas para ofrecer entornos seguros a las mujeres facilitando teléfonos de emergencias y llamadas geolocalizadas además de reforzar el servicio.

Por su parte, el ayuntamiento de Barcelona ha activado el gabinete de crisis por feminicidios que se integra en el Circuito Barcelona contra la Violencia Machista, un proyecto en que colaboran varias instituciones para intentar poner freno a esta lacra de nuestra sociedad. Durante el confinamiento las mujeres maltratadas vuelven a ser uno de los colectivos más vulnerables puesto que en muchos casos están cerradas a la misma vivienda que sus agresores.

Según los expertos, el confinamiento hace que el agresor tenga una mayor conciencia de control sobre la mujer lo que se traduce en más violencia y sometimiento psicológico. Un hecho que una vez acabada la cuarentena y cuando la mujer pueda salir a la calle se traducirá en más violencia física como explica Eva Cruells, responsable del ámbito de violencia en la Fundación Surt. Cruells afirma que "las mujeres se precarizaran mucho más a raíz del confinamiento por qué hay una situación emocional, social y económica muy difícil de sostener, lo que provocará también, un aumento de conflictividad que repercutirá en las mujeres".

Para Cruells, las crisis como esta de la pandemia del Covid-19 o la ya vivida crisis económica del 2004 provocan graves desigualdades sociales donde el colectivo de las mujeres sale más perjudicado. La responsable de la Fundación Surt asegura que "la desigualdad social confina a las mujeres en un sentido económico, se perderán los trabajos, tendrán menos recursos... Ya hemos visto una crisis económica y vimos el sufrimiento en las mujeres. Y ahora, con esta nueva crisis se agravará la situación".

A parte, el confinamiento provoca un mayor aislamiento de estas víctimas haciendo que sea mucho más complicado denunciar o recibir asistencia social. El Instituto Catalán de las Mujeres recibe una media de 50 llamadas al día durante este confinamiento, cuando la media era hasta ahora de 27 llamadas. En Cataluña, en 2019, hubo más de 14.000 denuncias por violencia machista

Desde enero del 2020, 17 mujeres han muerto a manos de sus parejas. Un dato que ahora puede parecer exigua en comparación con las muertes por el coronavirus pero que supera y mucho a las mujeres muertas por violencia machista en 2019. El 57,7% de las mujeres afirman haber sufrido algún hecho de violencia machista a lo largo de su vida y una de cada tres ha sufrido violencia grave. El confinamiento por el coronavirus agravará estas estadísticas.