La Generalitat ha frenado la construcción o puesta en marcha de dos hospitales de campaña en Sabadell y Sant Andreu de la Barca que estaban montando el Ejército y la Guardia Civil para aliviar la saturación que viven los centros médicos de referencia en estas ciudades metropolitanas de Barcelona.

Los alcaldes se lamentan de la carencia de colaboración institucional, mientras que la consejera de Salud, Alba Vergés, negaba ayer al Parlamento que el Gobierno haya rechazado "la ayuda de nadie" y esgrimió "criterios técnicos" para pararlos.

El rechazo a la ayuda del ejército a la Generalitat en la lucha contra el coronavirus fue verbalitzat por el consejero de Interior, Miquel Buch, el 18 de marzo: "Es del todo innecesario", declaraba, y añadía: "Seguro que hay otros territorios del Estado español donde el Ejército se puede desplegar, en Cataluña no nos hace falta".

Con el paso de los días y la propagación de virus la Generalitat hizo un giro de 180 grados y acabó pidiendo la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para desinfectar residencias de abuelos y otras instalaciones.

El hospital de campaña de Sant Andreu de la Barca se construyó en un polideportivo municipal para reforzar las necesidades del hospital comarcal Martorell, que cubre una área de 160.000 personas. La instalación, impulsada por el Ayuntamiento, se acabó hace 15 días, tiene capacidad para 140 camas y fue una de las primeras que se montó en Cataluña, pero la Generalitat ha rechazado utilizarla. Se habilitó en 24 horas con el aval técnico de Médicos Sin Fronteras y los efectivos de la Guardia Civil.

En el caso del hospital de Sabadell, la instalación quedará lista hoy con 210 camas. Ayudará a descongestionar el hospital del Parc Taulí, que atiende a 400.000 personas. En este caso lo empezó a montar la UME en una pista de atletismo con tiendas de campaña. Cuando estaba acabado, se negó que los militares continuaran con la instalación por la tela empleada en las tiendas y ordenó que lo desmontaran el 31 de marzo.