El confinamiento que el Gobierno catalán decretó el pasado 12 de marzo en la Conca d'Òdena no ha dado los resultados esperados. El coronavirus sigue creciendo y las víctimas mortales se multiplican. Se quiera o no reconocer, las cifras cantan: la tasa de mortalidad por coronavirus en la Conca d'Òdena es de 63,1 muertos por cada 100.000 habitantes, mucho por encima de las 6,9 víctimas por cada 100.000 personas que hay de media en Cataluña. De hecho, el dato es todavía más preocupando que a la Lombardia, el foco italiano de la pandemia, donde la media es de 41,6 muertos por cada 100.000 habitantes.

El endurecimiento del confinamiento, que ahora tendrá que aprobar el gobierno español, lo anunciaron ayer la consejera de Salud, Alba Vergés, y el de Interior, Miquel Buch, y busca en la desesperada revertir unas cifras cada día más negativas. Así, el confinamiento se alarga de momento 15 días más.

Esto quiere decir que la ciudadanía tiene que continuar confinada en casa, y se suspende toda la actividad industrial de la zona de dentro del perímetro. Esta medida incrementa, por lo tanto, la restricción del confinamiento para los cuatro municipios. Si hasta ahora se permitía hacer desplazamientos para ir hasta el puesto de trabajo y volver a casa, con esta nueva medida queda restringida la movilidad y sólo estará permitida para ir a comprar alimentos, productos de farmacia o por situaciones de emergencia. Sí que se podrán desplazar todos los trabajadores que formen parte de los servicios básicos. Esta medida llega cuando se cumplen los 14 días de confinamiento de la población de la Conca.

El alcalde de Igualada, Marc Castells, acataba ayer con resignación el nuevo confinamiento: "Por responsabilidad, tenemos que estar junto a nuestro Gobierno, el objetivo es proteger a los ciudadanos".

El anuncio asustó a los vecinos de la zona que, a pesar de que se esperaban una prórroga del confinamiento -el primer plazo acababa hoy-, no pensaban que el cierre todavía se pudiera endurecer más, como así será.

Los empresarios de la zona confinada, que hace poco días celebraban la apertura de dos accesos de mercancías, ahora se muestran preocupados por sus negocios y algunos de ellos ya han anunciado que se verán obligados a cerrar.