Dos años después del atentado que costó la vida a 14 personas y heridas a más de ciento treinta en la Rambla de Barcelona esta mañana se ha ceelbrado un acto en memoria de estas víctimas. Ha sido un acto sencillo donde primero los familiares de las víctimas y después autoridades políticas han depositado flores en unos parterres situados en el Pla de l'Os donde la furgoneta que conducía el terrorista y que causó la tragedia quedó detenida. Contrariamente a los actos de protesta contra el atentado celebrados en 2017 y 2018 esta vez se ha conseguido despolitizar absolutamente la ceremonia.

Con todo, la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (AVCOT) ha convocado otro acto a media mañana al principio de la Rambla porque considera que el promovido por el Ayuntamiento y la Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (UAVAT) tenía una connotación demasiado política. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la delegada del gobierno, Teresa Cunillera, han participado en el acto de primera hora de la mañana, en el que se ha escuchado el Cant dels ocells, de Pau Casals. La ceremonia se ha desarrollado en un silencio escrupuloso. Sólo una mujer, con el clásico lazo amarillo en el pecho, ha gritado lamentando la ausencia del ex-presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el ex-ministro del Interior, Joaquim Fornt. Un hombre, a su lado, le ha pedido que tuviera respeto por los muertos.

Tanto Quim Torra como el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, han publicado mensajes en twitter en memoria de las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils y de solidaridad con sus familias.