Una Mercè diferente, condicionada por la pandemia, con las citas más pequeñas y descentralizadas, todo para esquivar el virus. Así se ha reinventado la fiesta mayor de Barcelona, que este 2020 no puede ser la de siempre, pero que mantiene una programación cultural de la mano de 150 grupos que ofrecerán unos 300 espectáculos con aforo limitado. La entrada, gratuita, requiere reserva previa vía web o aplicación móvil.

La fiesta empezó con polémica, ayer con el pregón del payaso Tortell Poltrona. Los concejales de los grupos de Bcn pel Canvi y Ciudadanos, Manuel Valls y Luz Guilarte, abandonaron muy indignados al Saló de Cent antes de que Jaume Mateu Bullich, más conocido como Tortell Poltrona, acabara su inesperado pregón.

A Valls y Guilarte no los gustó nada que el payaso leyera una carta que Jordi Cuixart le escribió desde la prisión, que dijera que el Estado de derecho de este país está tuerto, que los poderes no están de ninguna forma separados y sí del todo enganchados, entre otras cosas. "Los que rechazan la lengua y la cultura de un lugar son como mínimo unos inadaptados", dijo. "Esto no es un pregón", escribió en Twitter después Valls. Y, cuando le explicaron todo el que había pasado, Poltrona dijo que le parecía fantástico.