El presidente del gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, ha evitado este sábado atender una llamada de su homólogo catalán, Quim Torra, y le ha puesto una serie de condiciones para hablar: una "condena rotunda de la violencia" y defender el trabajo que están haciendo estos días los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional española y la Guardia Civil, además de "solidarizarse" con los agentes heridos.

Torra ha comparecido con el vicepresidente Pere Aragonés y los alcaldes de Lleida, Tarragona y Girona. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no ha asistido finalmente a la convocatoria porque la ha considerado "precipitada", a pesar de que ayer confirmó su asistencia.

Después de la quinta noche de disturbios, la más virulenta de todas, a raíz de la sentencia del proceso, Torra ha reclamado una reunión "urgente" con Sánchez, para abrir conversaciones y resolver la crisis catalana, pero ni siquiera han podido hablar con él.

Por su parte, fuentes de Palau afirman que La Moncloa todavía no se ha puesto en contacto con ellos, a pesar del intento de hablar telefónicamente con Sánchez. La primera llamada del equipo de Torra a La Moncloa se ha hecho alrededor de la 1 del mediodía.