El presidente de la Generalitat, Quim Torra, se ha enfrentado con los comunes este miércoles durante la sesión del control del Parlamento catalán. Por boca de Jèssica Albiach, el grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem, que negoció sobre los presupuestos y no logró un acuerdo con el ejecutivo, ha exigido a Torra que convoque elecciones, indicando que su gobierno "tiene los días contados".

Acusado de inacción, Torra ha respondido atacando la respuesta que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dio al requerimiento de la Junta Electoral para que retirara del balcón del Ayuntamiento de la capital catalana la simbología que pide la libertad de los políticos procesistas presos. Torra, en este sentido, ha expresado que le habría gustado encontrar "firmeza" en el otro lado de la plaza de Sant Jaume. "Pediría a los comunes ese punto de valentía", ha añadido sobre la autodeterminación.

El presidente catalán ha reiterado que no convocarán elecciones y ha afirmado que "tenemos la mayoría suficiente para sacar adelante nuestro programa de gobierno". "El problema de Cataluña son ustedes", le ha atizado Albiach, que también le ha reprochado la "degradación de los servicios públicos" y ha manifestado que la legislatura de Torra como presidente se resume en "inacción en el tema social, bandazos en el tema nacional y gesticulación".

Este choque parlamentario ha tenido lugar al día siguiente que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) haya admitido a trámite la querella presentada por la Fiscalía contra Torra por un delito de desobediencia, supuestamente cometido con un incumplimiento del requerimiento de la Junta Electoral contra la presencia de lazos, pancartas y estelades en edificios públicos de la Generalitat.

La Fiscalía ha acusado al presidente catalán de haber incumplido de manera "consciente y deliberada" el mandato de la Junta Electoral y de haber mantenido "de forma encubierta" simbología partidista, en referencia a la sustitución de la pancarta que mostraba un lazo amarillo por otra con el mismo mensaje sobre los "presos políticos", que incluía un lazo blanco atravesado por un trazo rojo. Finalmente, toda la simbología prohibida por la Junta Electoral desapareció también del Palau de la Generalitat, incluido el lazo amarillo del Pati dels Tarongers.