El presidente catalán, Quim Torra, ha querido dotar de toda la parafernalia institucional posible la reunión de este jueves en el Palau de la Generalitat, sede del gobierno catalán, con el presidente del gobierno central, el socialista Pedro Sánchez. Torra ha preparado el conocido Escamot de Gala de los Mossos, la Guardia de Honores de la policía catalana, a la entrada del Palau de la Generalitat para recibir a Sánchez reproduciendo la imagen que caracteriza las llegadas, en todo el mundo, de presidentes de gobierno o jefes de Estado que visitan un país amigo.

La anécdota se ha producido cuando Sánchez y Torra han empezado a pasar revista a la Guardia de Honores de los Mossos y Torra se ha parado ante la señera que llevaba uno de los mossos y ha hecho una inclinación de cabeza mientras Sánchez seguía andando sin prestar atención al abanderado hasta que se ha dado cuenta de que Torra no estaba a su lado y con cara de sorpresa ha reculado no sabiendo muy bien qué hacer.

A pesar del interés de Torra de generar la imagen de que esta reunión es una cumbre institucional exclusiva de primer nivel entre dos presidentes de gobierno que negocian en igualdad de condiciones, se da la circunstancia que el presidente del gobierno central aprovechará su estancia en Barcelona que se alargará este viernes para reunirse con la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, visitar la patronal Foment del Treball, y se reunirá también con la presidenta de la Diputación de Barcelona y alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, la también socialista Núria Marín.