El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, ha aceptado que bajen a tierra los 27 menores no acompañados rescatados en el mar Mediterráneo que están en el barco Open Arms. Ha dicho que lo hace 'contra su voluntad' y sólo "porque me lo ha pedido el primer ministro" Giuseppe Conte. Además, se ha quejado de que al hacerlo se crea 'un precedente peligroso'.

Quedan, sin emabrgo, más de cien migrantes en el Open Arms en unas condiciones físicas, psíquicas y sanitarias muy deficientes. El fundador de la ONG propietaria del barco, Proactiva Open Arms, Òscar Camps, ha dirigido un mensaje directamente al presidente del gobierno español donde le dice: "Perdone que le moleste en sus vacaciones, pero somos ciudadanos españoles, víctimas de un secuestro y no de piratas somalíes". La Fiscalía de Agrigento, en Sicilia, ha abierto una investigación por un delito posible de secuestro después de que la Guardia Costera italiana haya asegurado que no ve impedimentos para que desembarquen todos los migrantes. Un juzgado de la región del Lazio ya dictaminó días atrás que tendrían que hacerlo todas aquellas personas que necesiten ayuda médica. Camps ha afirmado que la situación en el Open Arms está fuera de control y que no se puede garantizar la seguridad de los 134 migrantes rescatados y los 19 tripulantes.

España es uno los seis países que se ha comprometido a acoger a parte de este grupo de personas un golpe desembarcadas junto con Alemania, Rumanía, Francia, Portugal y Luxemburgo. Ya hace 16 días que están en el Open Arms.

Por otro lado, el barco Oceans Viking, de las ONGs Médicos sin Fronteras y SOS Méditerranée, pide también un puerto seguro donde desembarcar a las 356 personas rescatadas que lleva a bordo.