Miles de profesores asociados de las universidades catalanas han empezado a coordinar sus acciones de protesta. Este miércoles plantearon sus reivindicaciones ante la Dirección general de Universidades de la Generalitat, en la vía Laietana, en Barcelona. Estas reivindicaciones se resumen en el cartel de convocatoria y promoción de la protesta, en "salario digno, estabilidad y futuro". El mismo miércoles se hicieron concentraciones en la Universitat de Barcelona y la Politécnica de Catalunya, mientras que en la de Girona se hicieron acciones en las aulas y en la de Lleida se dieron clases en la calle. El martes se había celebrado una asamblea de profesorado asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona. En junio se ha convocado otra asamblea en la Universidad Rovira Virgili, de Tarragona. En la Universidad Pompeu Fabra los profesores asociados están empezando a coordinarse mientras que en la Ramon Llull y Central de Catalunya (Vic) todavía no ha cuajado este movimiento.

Muchos profesores asociados temen que el próximo curso no se les renueven los contratos. En los últimos años, la incertidumbre en la continuidad en su puesto de trabajo ha corrido paralela a una disminución de los salarios de muchos de ellos. Cuesta creerlo pero estos salarios no llegan a menudo a los 400 euros mensuales.

Comisiones Obreras de la UAB denuncia, por ejemplo, que el profesorado laboral es "el único colectivo laboral de las administraciones públicas catalanas y españolas, que a pesar de ganar un concurso cada año nos finiquitan y nos vuelven a contratar y así indefinidamente". El sindicato CGT resume así las reivindicaciones de este colectivo: "Exigimos la regularización del profesorado asociado estructural asegurando su continuidad en la universidad y su dignidad laboral. Exigimos el aumento salarial inmediato de todo el profesorado asociado mientras no se resuelva su regularización. Exigimos que no se produzca ni un solo despido encubierto del profesorado asociado".

En las asambleas de profesores asociados que se han celebrado estos últimos días se ha planteado la posibilidad de organizar huelgas coincidiendo con el fin del curso, lo cual colapsaría la celebración de los exámenes finales y el proceso de poner las notas a los estudiantes.