"Garantizar el uso del catalán en todos los carteles, indicadores, tablones de anuncios, impresos, publicidad, documentación comercial..." y "promover unas organizaciones patronales, económicas y sindicales catalanas" eran los dos objetivos recogidos por el Plan de nacionalización, propuesto por Jordi Pujol a su gobierno, en 1990, en el apartado Mundo empresarial y profesional. Así lo recoge el documento que publica EL TRIANGLE y que forma parte del programa estratégico diseñado por el expresidente de la Generalitat en el horizonte del cambio de siglo.  Este Plan de Nacionalización consta de 33 páginas y dos anexos y el semanario EL TRIANGLE, que ha conseguido un original, lo está reproduciendo en las últimas ediciones de la revista, dada su gran relevancia histórica y política.

Para concretar la nacionalización del sector empresarial, profesional y sindical, en este documento se proponían 16 actividades fundamentales, la primera de las cuales era la "creación de unidades de asesoramiento lingüístico en el sí de las principales organizaciones empresariales y sindicales y la coordinación en un organismo que reúna a estas entidades para facilitar la catalanización, con especial énfasis en la actuación a nivel de cuadros altos e intermedios". La segunda de estas actividades propuestas era "incidir en las escuelas de formación profesional y de directivos, para difundir el espíritu catalán entre los alumnos, futuros directivos de empresas".

Otras tareas a realizar eran "conseguir la catalanización de los gremios, del Fomento del Trabajo Nacional, de la PIMEC, del Círculo de Economía, de la Federación de Cajas de Ahorros, de los colegios profesionales, de las Cámaras de Comercio, etc.", y de los programas de ESADE, IESE o EADA. También proponía exigir a las grandes empresas españolas -como por ejemplo Renfe, Iberia o Telefónica- su "normalización lingüística y nacional".

Pero más allá de extender el uso de la lengua catalana, este Pla de nacionalización también contemplaba un "asalto", en clave política, a las principales organizaciones empresariales y financieras: "Diseño de estrategia para optar a los cargos directivos de las instituciones de este ámbito", precisa el punto 9.2.10. En este sentido, propugna "incrementar la influencia de la Generalitat en la Feria de Barcelona para conseguir que sea un verdadero organismo de proyección internacional de Cataluña".

Lo más preocupante es que se pretendía manipular la contratación pública en función de criterios lingüísticos: "Preferencia a la hora de adjudicar concursos de material público a aquellas empresas que tengan un proceso de normalización" (punto 9.2.12). Los sindicatos también eran objeto de esta ofensiva nacionalizadora y se señalaba que había que "favorecer las estrategias sindicales que incorporen la dimensión lingüística y nacional en su política".