Si hoy, 11 de Septiembre un extraterrestre aterrizara en Barcelona, como el Gurb de Eduardo Mendoza el 1992, se extrañaría de ver la ciudad llena de esteladas y una muchedumbre de gente por la Gran Vía y calles adyacentes exigiendo como objetivo vital la independencia.

Gurb y su compañero vivieron la transformación de la Barcelona preolímpica. Pasados los años, han vuelto desde su planeta justo a tiempo para asistir a otra manifestación a favor de la independencia. Ya  van ocho desde que el 2012 más de un millón y medio de personas llenaran el paseo de Gracia de la capital catalana pidiendo que Cataluña fuera un nuevo estado de Europa. No obstante, según los informes que los extraterrestres llevan encima, las grandes protestas fueron las de 2013 y 2014, mientras que la de 2016 había estado hasta hoy la menos exitosa.

Hoy, 11 de septiembre, fecha emblemática en Cataluña, Chile y los Estados Unidos (cada uno por sus propias razones), la ANC, organizadora del acto, ha puesto, de nuevo, el objetivo de la independencia al frente. A pesar de que esta misma organización insiste en que el “referéndum del 1 de octubre de 2017” ya fue el de la autodeterminación, los dos años siguientes han seguido reclamándola y vendiendo camisetas año tras año. Por cierto, la de este, de color turquesa, se asemeja muchísimo a una equipación de un club de fútbol.

Los informes facilitados por los servicios de información del planeta de Gurb y su compañero aseguraban que en Cataluña la independencia estaba al caer. Aun así, al aterrizar bien cerca del campo del Barça y trasladarse mimetizados de barceloneses hacia la yema del huevo de la manifestación se han sorprendido de que Cataluña todavía no sea independiente. Barcelona estaba llena, pero no de barceloneses. Estaba llena de catalanes de todas partes. Ya empieza a ser tradición ir a a Barcelona el Once de Septiembre a pasar el día y acabar la tarde con una manifestación ataviados todos de uniforme como si se tratara de Corea del Norte. No obstante, quizás lo que más los ha sorprendido ha estado ver como el nacionalismo-independentista usaba la emblemática montaña de Montjuïc como telón de fondo después de haber hecho todo lo posible porque fracasara la organización de las olimpiadas.

Un Once de Septiembre de apariencia unitario. Eso sí, mientras que la ANC reclama unidad, Òmnium hace un acto aparte y los partidos independentistas trazan su propia estrategia, alejada de la reclamada unidad de estrategia. Cada uno tiene su objetivo que no es otro que ganar las elecciones y gobernar Cataluña sin el otro. Gurb y su amigo ya vuelven hacia su hábitat con su nave. Los dos ya han reclamado volver el próximo año para el Once de Septiembre. Les gusta pasearse por una Barcelona colorida y con los bares del centro agotando existencias, tanto de cerveza como de agua, a pesar de que la ANC ofrece la venta de agua a un precio independentista.