La actualidad política está marcada por los contactos del PSOE con los grupos parlamentarios para conseguir apoyos de cara a la investidura de Pedro Sánchez después del acuerdo de gobierno con Pablo Iglesias. Así, los partidos independentistas tienen la intención de consensuar una posición unitaria de cara a la investidura. De hecho, todos dicen que han hecho el primer paso y han intercambiado cartas para quedar la semana que viene para hablar.

Primero ha sido Junts per Catalunya, después Esquerra y, para acabar, la CUP. Todos, uno detrás de otro, han puesto sobre la mesa la misma propuesta: consensuar una posición con unos requisitos mínimos, cada cual con sus matices. La jugada de JxCat es condicionar la estrategia republicana, más partidarios de permitir la investidura de Sánchez.

La portavoz de Junts per Catalunya, Laura Borràs, lo exponía así en Tv3: "Los términos no pueden ser sólo los de Pedralbes porque ha habido una sentencia que ha marcado de una manera decisiva la represión en Cataluña. Si hay un espacio que puede ser un lugar de consenso para el independentismo, y no sólo el catalán, es el acuerdo de la Llotja de Mar".

Esquerra pide como condición imprescindible una salida democrática y dialogada, mientras que los cupaires son los que se ponen más fuertes y piden que no hagan posible el gobierno del PSOE. Para ellos, los mínimos pasan por la amnistía, el derecho a la autodeterminación y la defensa de los derechos sociales.

En el Congreso, los partidos independentistas suman 23 diputados, que pueden ser imprescindibles para que salgan los números para hacer presidente Pedro Sánchez.