Hoy hace mil días que Jordi Cuixart y Jordi Sánchez están en la prisión. El líder de Òmnium y el presidente de la Crida Nacional por la República ingresaron el 16 de octubre del 2017, y durante estos casi tres años han pasado por el centro penitenciario de Soto de Real, en Madrid, y de Almeces, en Sant Joan de Vilatorrada. El 16 de enero de este año se los concedió el primer permiso penitenciario al cumplir una cuarta parte de la condena por el delito de sedición.

Desde entidades soberanistas como la Asamblea, Òmnium, La Forja o Arran, se han convocado concentraciones de apoyo hoy domingo en denuncia de "la vulneración de derechos humanos por parte del Estado". La protesta central se hará a las seis de la tarde en la subdelegación del gobierno español en Barcelona, al cruce entre las calles de Mallorca y de Roger de Llúria en Barcelona. Durante el acto, que se alargará hasta las 21 horas bajo el nombre 'Mil razones por la libertad', los organizadores recogerán mensajes para hacerlos llegar a los encarcelados.

En motivo de los 1000 días, Cuixart hizo público ayer un vídeo donde reiteraba las palabras que pronunció en el último turno de palabra al Supremo: "Lo volveremos a hacer y no tengo ninguna duda, lo haremos por amor a la vida y a la libertad, y al anhelo de un mundo mejor y algo más de todo el mundo". Y esta vez añade: "El límite nunca más no puede ser ni la prisión ni el exilio", y garantiza que seguirán legitimando la "lucha no violenta y la desobediencia civil". "Ni la violencia institucional ni la prisión secuestrarán la voluntad democrática" de Cataluña, concluye.

Por otro lado, en una entrevista a El Punt Avui el exlíder de la ANC critica el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de quien dice: "Nos torea porque se lo hemos puesto en bandeja". Sànchez también habla de la mesa de diálogo: "Su pecado de origen es no haber nacido de una decisión institucional sino de una acción legítima de un grupo parlamentario".