Este domingo, 28 de junio del 2020, se cumple el décimo aniversario de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, aprobado cuatro años antes. Aquella sentencia, con 8 votos favorables y 2 en contra, declaró inconstitucionales 14 artículos del texto estatutario y, por 6 votos a 4, reinterpretó restrictivamente 27 más.

Muchos sitúan aquel momento como el inicio del proceso independentista. Lo que está claro es que algo cambió en aquel momento y, a partir de entonces, las relaciones entre Cataluña y España nunca volverían a ser iguales. Diez años después, los magistrados que firmaron la sentencia prefieren pasar página y no hacer declaraciones. Sólo algunos de los políticos de entonces llenan hoy los medios recordando el momento.

El texto completo y los votos particulares no se supieron hasta el 9 de julio, el día antes de la gran manifestación que reunió un millón de personas en Barcelona bajo el lema "Somos una nación, nosotros decidimos".

El nuevo estatuto había entrado en vigor el 9 de agosto del 2006, un mes y medio después de que los ciudadanos de Cataluña lo hubieran validado en referéndum, con un 74% de votos a favor. Todo había empezado el 30 de septiembre del 2005, con Pasqual Maragall como presidente de la Generalitat cuando, después de meses de debates, el Parlamento de Cataluña aprobó el proyecto para reformar el Estatuto de Autonomía vigente desde 1979. Todos los partidos con representación parlamentaria votaron a favor, menos el PP, y, en noviembre, una delegación defendió el proyecto al Congreso de los Diputados.

Durante el debate en Madrid, el proyecto quedó bastante recortado, y se acabó aprobando después de un pacto entre el PSOE, liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, y la CiU de Artur Mas. Pero el PP no se conformó, y el 31 de julio de aquel mismo año, cuando todavía no había entrado en vigor, presentó un recurso de inconstitucionalidad, impugnando 114 de los 223 artículos del texto.

La sentencia del Estatuto también ha dinamitat el panorama político catalán. Muchos de los partidos que existían en 2010 han desaparecido o se ha refundado. No está Unión Democrática, Convergència es ahora el PDeCAT, Iniciativa forma parte de los comunes, los políticos más soberanistas han abandonado el PSC, Ciutadans ha pasado de tres escaños a 36 y la CUP ha irrumpido con fuerza en la política nacional. Los catalanes han sido llamados a las urnas cuatro veces desde la sentencia del Estatuto, y también cuatro han sido los presidentes desde entonces.