La consejera de Presidencia y portavoz del Gobierno, Meritxell Budó, ha explicado este martes que el ejecutivo catalán no llevará ninguna propuesta para que se vote en el pleno del jueves convocado por la sentencia del Tribunal Supremo contra los impulsores del 1-O en el cual el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha pedido comparecer.

Así, la respuesta a la sentencia del 'procés' será una comparecencia y no un debate monográfico, como había reclamado la CUP. En una comparecencia no se tiene que llegar a acuerdos ni votar propuestas de resolución. Torra hará su discurso, con tiempo ilimitado, y los grupos tendrán diez minutos para responder, y aquí se habrá acabado la historia.

Los cupaires son los únicos que querían que se celebrara un pleno específico para que los grupos parlamentarios pudieran presentar propuestas de resolución, pero JxCat y Esquerra han decidido que el pleno del jueves tenga como un único punto del orden del día la comparecencia de Torra y esquivan, así, las divisiones internas.

La realidad es que el bloque 'indepe' no se ve capaz de consensuar un texto de respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo en el juicio del 'procés' independentista.

Por otro lado, pesa también la advertencia hecha la semana pasada por el Tribunal Constitucional a la presidencia de la cámara catalana sobre las consecuencias penales que podrían derivarse si el Parlamento tramita iniciativas contrarias a sus sentències.