Por fin el Parlament se reúne en plenario para controlar el presidente de la Generalitat, Quim Torra. La última comparecencia fue el 4 y 5 de marzo, cuando la cámara catalana hizo el último plenario, días antes de decretarse el estado alarma el 14 de marzo debido a la Covid-19.

De este modo, la oposición podrá escrutar el trabajo hecho por Torra y su gobierno. Sí que es verdad que todos los consejeros han comparecido en comisión, pero el presidente no se ha sometido a las cuestiones de la oposición. A diferencia del Parlament, en otras autonomías sus presidentes sí que se han sometido a las preguntas de los parlamentarios en sus respectivas cámaras.

Será un plenario atípico. Sólo estarán presencialmente 21 de los 135 diputados en representación proporcional. Sólo el grupo de Junts per Catalunya ha manifestado su voluntad que todos sus diputados ejerzan su derecho en voto mediante la forma telemática. El resto usarán el voto delegado, en el cual los diputados presentes votan en nombres de sus compañeros, que podrán seguir toda la sesión vía telemática.

Además de la sesión de control al presidente y al gobierno catalán, está prevista la votación para validar o no varios decretos. Pero una parte importante será la discusión final sobre los presupuestos de la Generalitat que tendrá lugar durante toda la tarde de viernes. Todo el protagonismo recaerá, entonces, en el vicepresidente catalán y consejero de Economía, Pere Aragonés. La mayoría, JxCat y ERC, llegaron a un acuerdo con Comú-Podem para aprobar unos presupuestos, elaborados antes de la crisis provocada por la Covid-19.

Está previsto que varios grupos reclamen una nueva formulación de las cuentas públicas. Sin embargo, la mayoría pretende salir adelante y corregirlos después de la aprobación por parte del Parlament.