Durante esta crisis del coronavirus que obliga a cerrar las escuelas, la Generalitat ha anunciado que repartirá 144.000 tarjetas monedero para hacer frente a las becas comedor que permiten que un niño pueda hacer, al menos, una comida en condiciones en la escuela. El presupuesto es de 6 millones de euros, pero una vez hechos los cálculos, cada tarjeta tiene un valor de 40 euros para cubrir 10 comidas, es decir, 4 euros por niño y día. La tarjeta tiene un mes de vigencia, y los 40 euros corresponden a los 10 días lectivos de cierre de escuelas decretado.

Las flacas cuentas de la Generalitat consideran que estos 4 euros, por niño y día, son suficientes para una comida en condiciones, puesto que han hecho los cálculos de acuerdo con lo que se destina en las escuelas por un menú, sin tener en cuenta que las empresas de catering que ofrecen los servicios de comedor compran al por mayor grandes cantidades para que se les salga mejor de precio. La madre miembro de la asociación de padres y madres de un colegio del Hospitalet de Llobregat, que quiere mantener el anonimato, considera que el precio es "ridículo, con 40 euros no puedes comprar comer para alimentar a un niño, a no ser que esté comiendo macarrones con tomate de bote y carne picada cada día".

Los ayuntamientos son los encargados de distribuir estas tarjetas comedor y algunos alcaldes ya han expresado, al presidente catalán Quim Torra, su enojo para tener que convertirse en los distribuidores con riesgo de contagio de coronavirus que comporta darlas de manera presencial. Para muchos alcaldes no tiene sentido llamar a la población a un confinamiento total al tiempo que estás obligando a los que tienen menos recursos a desplazarse hasta el consistorio para recoger la tarjeta que permitirá que sus hijos puedan hacer una comida en condiciones. Las quejas de los alcaldes también se refieren al hecho de que hay muchos municipios que aún no tienen estas ayudas a la comida, a pesar de que los niños ya hace más de diez días que están confinados.