Marcela Topor, esposa del ex-presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, distribuyó, ayer miércoles 12 de agosto, en las redes sociales el vídeo de la traducción al catalán de la canción irlandesa The Foggy Dew que exalta la figura de los jóvenes que murieron combatiendo por la independencia en abril de 1916. Tres años después, se proclamó la independencia de Irlanda. Topor escribe en el texto que acompaña al vídeo, titulado La boira del matí: "Tengo ganas de compartir con vosotros esta canción, para mí es muy inspiradora.

La versión catalana de la canción la ha hecho el grupo El Fil d'Ariadna y habla de unos "jóvenes sin miedo" a los cuales "después de siglos de engaños y de ruegos mal escuchados, la venganza les quemaba en las manos, honrando las voces de sus antepasados que clamaban: justicia y libertad". También dice que "En defensa del honor y de la patria de su corazón, con coraje, encaraban al enemigo" y que "transcurridos días de combates, orgullosos izaron la bandera de su pueblo maltratado. Preferían morir bajo el cielo de su país que vivir bajo el yugo del rey vecino".

Y acaba diciendo: "Al caer el último valiente un grito sordo cruzó el cielo, las campanas resonaron contra el viento en recuerdo del triste destino de todos los que murieron en la lucha de aquellos seis días de abril. Observados por todo el mundo, aquellos mártires del honor engendraban de una causa la semilla. La llama de la libertad que para siempre jamás nos guiará".

Por otro lado, la esposa de Puigdemont se ha sumado a la comparación que el ex-presidente ha hecho entre la situación en Bielorussia y España y ha recriminado en otro mensaje de twitter al presidente del Parlamento europeo, David Sassoli, que pida que se pare la violencia y se libere a los detenidos por las protestas en aquel país y que no haga ninguna referencia a Catalunya.

Este es el texto entero de la canción La boira del matí que ha inspirado a Marcela Topor.

Un lunes del mes de abril, caminando hacia el mercado por el puente viejo que llevaba a la ciudad, grupos de hombres marchando con la cabeza bien alta con paso firme me pasaban por delante. Ni gaitas, ni tambores, eran jóvenes sin miedo. En silencio avanzaban decididos, cuando en el río resonó el repique del campanario. Atravesando la niebla de la mañana. Después de siglos de engaños y de ruegos mal escuchados, la venganza lles quemaba en las manos, honrando las voces de sus antepasados que clamaban: justicia y libertad. En defensa del honor y de la patria de su corazón, con coraje, encaraban al enemigo. Sus nombres nunca olvidados y para siempre jamás recordados. Atravesando la niebla de la mañana. Transcurridos días de combates, orgullosos izaron la bandera de su pueblo maltratado. Preferían morir bajo el cielo de su país que vivir bajo el yugo del rey vecino. De repente en la oscuridad, tormenta de plomo y fuego. De lejos se oían sus gritos. Cuando las balas de los soldados llovieron sin piedad. Atravesando la niebla de la mañana. Al caer el último valiente un grito sordo cruzó el cielo, las campanas resonaron contra el viento en recuerdo del triste destino de todos los que murieron en la lucha de aquellos seis días de abril. Observados por todo el mundo, aquellos mártires del honor engendraban de una causa la semilla. La llama de la libertad que para siempre jamás nos guiará. Atravesando la niebla de la mañana".