Los diecisiete años que Jordi Pujol llevaba como presidente de la Generalitat en 1997 habían servido, según él, para que el uso del catalán viviese "una mejora importante", pero al mismo tiempo, creía que "a estas alturas también ya es muy evidente que el catalán como lengua sigue estando en una situación de inferioridad en Catalunya. Lo está en la mayoría de campos, casi en todos. Y si la lengua catalana está en inferioridad, los catalanohablantes de paso, también lo estamos. Esto no es justo. Esto se tiene que arreglar ".

Para arreglarlo, confiaba en la nueva ley de usos lingüísticos que se estaba discutiendo en el Parlament, aunque afirmaba que," con toda sinceridad, digo que en muchos puntos la plena igualdad tardará mucho. Las cosas son como son, y por otro lado tenemos que estar dispuestos a que el proceso sea gradual ". Así lo escribía en un texto que envió a sus políticos de confianza el 21 de abril de 1997 al que ha tenido acceso EL TRIIANGLE. Lo hizo mientras en el Parlament se discutía la Ley de Política Lingüística, que fue aprobada el 7 de enero del año siguiente

Una de las causas principales de esta situación de inferioridad que detectaba era que "siglos de persecución contra una lengua crean una situación psicológica difícil en el hablante de la lengua perseguida". La Ley de Política Lingüística terminó determinando que "el catalán es la lengua propia de Catalunya y la singulariza como pueblo", pero que catalán y castellano son lenguas oficiales en Catalunya.

Jordi Pujol consideraba en este documento que el uso de la lengua catalana había sido reprimido desde 1714.

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