La comisión de investigación creada el pasado mas de marzo para averiguar las denuncias de abusos sexuales en la comunidad benedictina de Montserrat ha hecho público su informe. Y el resultado es demoledor: el monje Andreu Soler, que fue responsable durante 30 años del agrupamiento scout Nois de Servei d’Ordre-Escoltes de Montserrat, ha sido definido por la comisión de investigación –formada por un médico, una abogada y una psicóloga- como un “depredador sexual y un pederasta”.

El monje Andreu Soler murió en 2008, pero la comisión de investigación ha podido confirmar que, como mínimo, había abusado en las últimas décadas de una docena de chicos scouts de este agrupamiento, dedicado a ayudar en la acogida de los visitantes del monasterio. Además, también se ha constatado que otro ex monje –que abandonó la comunidad benedictina- había abusado de dos niños de la escolanía de Montserrat.

El año 2007, la editorial Publicaciones de la Abadía de Montserrat publicó el libro “L’escoltisme i Montserrat”, que es una edición de las memorias de Andreu Soler, compiladas por Siguiera-Bandrich y con prólogo de Jordi Pujol. El ex presidente de la Generalitat era gran amigo personal del monje que ahora acaba de ser definido como un “depredador sexual y un pederasta”.

El libro “L’escoltisme i Montserrat” ha sido retirado de la circulación por la misma editorial después de estallar el escándalo. En Amazon se localiza un ejemplar de segunda mano que se vende por el precio de ¡153,72 euros!

EL TRIANGLE ha podido acceder al libro y al prólogo que escribió Jordi Pujol sobre el monje Andreu Soler: “La lectura de este libro me ha rejuvenecido y me ha hecho sentir alegría. ¿Por qué? Porque he visto que siguen vivos un montón de valores y de actitudes muy positivos, de los que dan calidad a las personas y dan consistencia y nobleza a todo un país. Y además lo hacen viable”, afirmaba el ex presidente de la Generalitat.

Contrasta la azucarada gentileza de Jordi Pujol hacia el monje Andreu Soler con la dureza de los testigos de los 12 chicos que fueron víctimas de su perversión sexual, a veces violenta, recogidos por la comisión de investigación creada por el abad Josep Maria Soler. Se confirma, una vez más, que Jordi Pujol nunca ha tenido buen ojo a la hora de elegir a algunos de sus amigos.