La hasta ahora número dos de Ciudadanos (Cs) y mano derecha de Albert Rivera, Inés Arrimadas, quiere ser la nueva líder del partido. De hecho, el relevo estaba planificado, pero la caída en picado a las elecciones del 10-N lo ha precipitado. Esta rápida reacción y el hecho de que ella sea la nueva capitana por ungimiento de Rivera, ha hecho que los críticos con Arrimadas se hayan removido.

En el último congreso, cuando Rivera pensaba que todo estaba controlado, Cataluña fue la delegación de Cs que más delegados de una corriente diferente del del líder aportó. Capitaneados por Jordi Cañas, demostraron que Cs en Cataluña tenía vida propia, más allá de la oficialismo de Rivera y de las corrientes más críticas, un tipo de tercera vía leal al presidente del partido pero críticos con algunas de sus políticas, como por ejemplo la sucesión que se preparaba.

Es por eso que, al ver la operación iniciada a toda prisa con Arrimadas, se han empezado a mover para intentar evitar males mayores. Seguramente no presentarán una alternativa a las primarias, pero están haciendo valer su peso y la fuerza interna para evitar que la nueva líder se rodee de dirigentes que ellos consideran que no harían reflotar el partido. Jordi Cañas y los suyos amenazan de ser el dolor de cabeza interno que tendrá Inés Arrimadas.