España ya tiene gobierno, y el PSC ha colocado a Salvador Isla como ministro de Sanidad. La investidura de Pedro Sánchez ha acabado cerrandose casi de milagro y por los pelos. Pero, finalmente, el líder del PSOE ha conseguido los apoyos suficientes para ser investido presidente.

Con la confección del nuevo gobierno, el reparto de áreas con Unidas Podemos hace que los socialistas hayan perdido parcelas de poder y algunos cargos, pero aún así, los nuevos nombres en el Consejo de Ministros y la nueva administración abren ventanas de oportunidad para colocar mucha gente en el gobierno.

Es por eso que, cómo ha pasado cada vez que el PSOE ha presidido el Estado, en el PSC se ha iniciado una tanda de codazos entre militantes, dirigentes y el entorno más cercano a la cúpula, dirigida ahora por Miquel Iceta, para acceder a los cargos más suculentos del gobierno español, a la sombra de la cuota que tienen y mantienen desde siempre los socialistas catalanes cuando los socialistas españols están en la Moncloa.

De hecho, después de la exitosa moción de censura al popular Mariano Rajoy, el PSC ya convulsionó con los intentos para colarse en la estructura del gobierno central. Pero ahora, además, se juntan los que quieren acceder con los que tienen miedo de perder su cargo. La lucha dentro del PSC es casi caïnita. Son pocos puestos a repartir, Unidas Podemos también tiene su parte del pastel y encima algunos pueden quedar fuera del organigrama.