"El año que hemos vivido peligrosamente". Así ha condensado la profesora de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona, Argèlia Queralt, las consecuencias políticas y sociales de las sesiones polémicas que vivió el Parlamento de Cataluña los días 6 y 7 de septiembre del año pasado. Aquellos días se aprobaron por vía urgente las Leyes de Referéndum y de Transitoriedad que intentaban dar cobertura a la consulta convocada para el 1 de octubre por el Gobierno sobre la independencia de Cataluña y que dejaban sin validez el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Constitución española.

Queralt ha utilizado esta expresión durante su intervención en el acto que ha organizado la Fundación Rafael Campalans, en la sede central del PSC, y que ha cerrado el primer secretario de este partido, Miquel Iceta. El líder socialista ha afirmado que aquellos días "se rompió el Parlament y se fracturó el país". Ha repasado sus discursos en la cámara catalana aquellos días y ha recordado que entonces afirmó que "mucho me temo que las consecuencias de lo que está pasando hoy aquí nos causarán mucho daño". El encarcelamiento de consejeros y activistas independentistas, la marcha al extranjero del entonces presidente Carles Puigdemont y otros dirigentes políticos y la intervención de la autonomía son algunos de estos males posteriores, según Iceta. Ante esta situación, el primer secretario del PSC ha propuesto que haya "una colaboración más estrecha entre los que no estamos dispuestos que este país vaya hacia el desastre".

Tanto Iceta como el resto de ponentes en este acto han coincidido en que el encarcelamiento preventivo de los políticos y activistas independentistas es una medida excesiva y que la acusación de "rebelión" que se los imputa es inadecuada. Con todo, el dirigente socialista y la portavoz del PSC en el Parlament, Eva Granados, han hecho referencia al hecho que el Consejo de Garantías Estatutarias advirtió que las medidas que se aprobaron los días 6 y 7 de septiembre tendrían consecuencias penales.

En el acto también ha intervenido Joan Coscubiela, que aquellos días era el portavoz de Catalunya Sí que Es Pot en el Parlament, el portavoz adjunto del PSC en el Parlament, Ferran Pedret, y la doctora en Ciencia Política de la Universitat de València, Àstrid Barrio, y la presidenta de la Fundación Campalans, Esther Niubó.
Joan Coscubiela ha afirmado que los días 6 y 7 de septiembre representan para él "un punto de inflexión irreversible, de no regreso" y que se impusieron dentro de las filas del independentismo "los que eran partidarios de quemar todas las naves" ante cualquier propuesta constructiva. El autor del libro 'Empantanados' ha pedido que se abran rendijas en este pantano y ha dicho que no ve soluciones fáciles mientras haya políticos encarcelados y con las elecciones municipales tan cerca. "Hace falta mucha pedagogía para recuperar el tiempo perdido", ha reclamado Coscubiela que ha calificado de 'estafa política' el debate de aquellos días en el Parlament. A pesar de que ha querido dejar claro que participaba en el acto a título personal, ha aplaudido la celebración de un acto conjunto del PSC y Podemos Cataluña en Cerdanyola dentro de unos días para hablar de federalismo y ha propuesto la suma de esfuerzos para proponer una alternativa de país, que ha querido dejar claro que no tenía que ser un nuevo partido político.

A su vez, Àstrid Barrio ha denunciado que los independentistas, tal como lo están haciendo los populistas en numerosos países, están construyendo una democracia liberal, que se salta la democracia tradicional. "Están matando la democracia utilizando su nombre", ha dicho. Argèlia Queralt ha insistido en la misma idea afirmando que "cuando dicen que esto va de democracia de lo que va es de independentismo". Al acto han asistido representantes de diferentes partidos. ERC no estaba presente pero tanto Miquel Iceta cómo Joan Coscubiela han aplaudido las últimas afirmaciones de Joan Tardà, portavoz de este partido en el Congreso de los Diputados, en el sentido de que no se puede imponer ninguna solución que no tenga en cuenta las dos mitades en que está dividida Cataluña hoy en cuanto a su independencia.