Desde ayer viernes y hasta domingo, el PSC celebra su 14è congreso nacional, un cónclave que, a pesar de la polémica de la inmersión lingüística, se prevé plácido. Después de la crisis y las escisiones que vivió los primeros años del proceso, el partido se ha cohesionado y se ha quedado con pocas voces críticas.

El congreso validará el liderazgo indiscutible de Miquel Iceta, que no tendrá rival para seguir como primer secretario, mientras que ratificará el peso orgánico que ya tienen la portavoz en el Parlamento, Eva Granados, y el secretario de Organización, Salvador Illa.

En la inauguración, Iceta marcaba como prioridad primera del partido conseguir la abstención de Esquerra Republicana para poder poner en marcha la investidura con Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno español. Marcó este acuerdo como objetivo de primera magnitud.

También se refirió a la polémica de la inmersión lingüística en estos términos: "Nos queremos el catalán, porque nos queremos el castellano, porque nos queremos la igualdad y queremos que los niños que van a la pública dominen el inglés tan bien o mejor que los que van a la concertada o a la privada. El objetivo es este, no una pelea de lenguas".

Reconocer Cataluña como nación, más financiación y competencias son algunas de las soluciones que los socialistas proponen para resolver el conflicto entre Cataluña y España.