El popular Juanma Moreno es ya oficialmente el nuevo presidente de Andalucía. El PP llega a la presidencia después de 36 años de gobierno del PSOE gracias a un pacto con Ciutadans, pero también con los votos de la ultraderecha de Vox.

Moreno ha sido elegido presidente con miles de mujeres movilizadas en Andalucía para reclamar sus derechos ante el peligro de ver retroceder sus derechos.

Las protestas, pero, no hacen más que endurecer el discurso del partido de Santiago Abascal, que denuncia que se está produciendo "violencia y terrorismo de calle" contra Vox y que ha dejado claro que no piensa renunciar a ninguno de sus planteamientos.

Este partido considera que las protestas son una "rebelión financiada" por el PSOE, una acusación que ha sido también avalada por el PP.

En su primera intervención en el parlamento andaluz, el representante del partido ultraderechista Francisco Serrano ha defendido la formación como de "extremo sentido común". Su objetivo, ha puntualizado, es "representar españoles y andaluces que están hasta arriba del lenguaje exclusivo" y los principios de los cuales han sido "tirados por la borde por la dictadura ideológica de la izquierda totalitaria".

Los focos se han centrado también en la presidenta saliente, Susana Díaz, que ha recriminado a Moreno que haya necesitado el voto de la extrema derecha para apoderarse del gobierno andaluz. Los de Abascal, ha advertido, "tienen la sartén por el mango".

Según la dirigente socialista, el nuevo gobierno supondrá una "involución" porque tiene un pacto con un partido "abiertamente machista y negacionista" y que no cree en las autonomías. Ha recordado, además, la propuesta de Vox de expulsar 52.000 inmigrantes.