El año 1990, el gobierno de la Generalitat puso en marcha un Plan de nacionalización, según demuestran los documentos originales que ha obtenido EL TRIANGLE y que está publicando la revista, por capítulos, desde hace dos semanas. En la última edición, reproducimos las páginas que hacen referencia a las “líneas de sensibilización” que tenía previsto impulsar el entonces presidente, Jordi Pujol

En este sentido, se promueve el “descubrimiento del potencial de futuro” de “Cataluña (Países Catalanes)” como “centro de gravedad del sur” de la Unión Europea. Para llevarlo a cabo se propugna la “actuación económico-cultural preferente sobre el arco mediterráneo noroccidental y el espacio occitano-catalán”. También resalta la “máxima atención al núcleo de este espacio: el triángulo Barcelona-Montpellier-Toulouse. Tener en cuenta también la relación con Aragón. Área de intercomprensión mutua de Alicante a los Alpes”. 

El concepto de Países Catalanes –que engloba Cataluña, la Comunidad Valenciana, las Baleares, el departamento francés de los Pirineos Orientales y la franja oriental de Aragón- aparece en otro párrafo del documento, cuando habla del nuevo concepto de nación dentro del marco europeo: “Cataluña (Países Catalanes), nación europea emergente. Reforzamiento del sentimiento europeísta. La Europa sin fronteras tiene que ser una Europa con pleno reconocimiento de las naciones”. 

Y lo subraya más adelante: “Cataluña, un pueblo en marcha hacia la búsqueda de su soberanía dentro del marco europeo. Sensibilización ciudadana hacia el reforzamiento del alma social. Apuntalamiento de nuestro propio centro de gravedad dentro de Europa”. 

Fomento de la natalidad 
La concreción de este Plan requería un crecimiento de la población autóctona. “Solo los pueblos jóvenes van adelante”, dice el documento, que propone “concienciar a nuestro pueblo de la necesidad de tener más hijos para garantizar nuestra personalidad colectiva”. Y añade, en este sentido, que hay que trabajar en la “configuración de la personalidad individual de los ciudadanos de Cataluña. Queremos hombres y mujeres con convicciones firmes y preparados para una Cataluña fuerte”. Por eso, hay que “revitalizar el concepto de Cataluña como sociedad civil viva, cohesionada, con conciencia de pertenencia, generadora de riqueza material y espiritual”. 

Según especifica el Plan de Nacionalización, la “personalidad catalana” viene marcada por los siguientes conceptos: “Ser más cultos, más modernos, más cívicos, más solidarios, más europeos, amor al trabajo, gusto por el trabajo bien hecho, constatación de las raíces, vigencia de los valores cristianos…”. 

Para promover la movilización de la sociedad había que incidir en el “Memorial de agravios”: “Cataluña, nación discriminada que no puede desarrollar su potencial cultural y económico. Descubrimiento, constatación, ponderación y divulgación de los hechos discriminatorios, carencias, etc. de forma clara, contundente y sistemática. Remarcar la incidencia negativa para el conjunto del pueblo catalán y para cada uno de los ciudadanos”. 

En este documento se proponen una serie de medidas concretas, como la reforma del Estatuto de Autonomía, la fundación del Museo de Historia de Cataluña, la creación de un gabinete de investigación sociológica y de estudios de opinión… que se concretaron, efectivamente, en años posteriores a la puesta en marcha del Plan de nacionalización.