El PDECat, con David Bonvehí al frente, debate hoy jueves el estado de la relación de los neoconvergents con la Crida impulsada por Carles Puigdemont desde Waterloo. Bonvehí, designado por el propio Puigdemont cuando este decidió prescindir de Marta Pascal, todavía no formaría parte de este movimiento, a pesar de que ahora hace un año él mismo instó a los afiliados al PDECat a integrarse.

No obstante, mientras que Bonvehí, y una parte importante de la organización territorial del PDECat ve la Crida como un instrumento fallido, varios legitimistas puigdemontistas consideran que la Crida tiene que ser el nuevo partido independentista que aglutine todas las fuerzas políticas. A estas alturas, ni la CUP ni ERC  forman parte. Incluso, Toni Morral (un ex comunista reconvertido a independentista puigdemontista) ha esgrimido la necesidad de la disolución del PDECat para nutrir la Crida.

Así mismo, la dirección del PDECat también revisará sus relaciones con ERC. Durante el verano todavía se han enfriado más y los desencuentros estratégicos y tácticos son cada vez más aparentes. Mientras que Esquerra apostaría por unas elecciones solo se conozca la sentencia del juicio del 1-O, el PDECat sería partidario de esperar a que Artur Mas haya cumplido la inhabilitación el mes de febrero. Mas estaría dispuesto a liderar de nuevo el espacio neoconvergente.

Además, el PDECat también tiene que discutir sobre los presupuestos de la Generalitat. Según el Departamento de Economía, habría un aumento de 2.500 millones de euros respecto a las cuentas de 2017, cuando Puigdemont y Oriol Junqueras pactaron el presupuesto con la CUP a cambio de proclamar la independencia. Ahora, no obstante, Pere Aragonès, sustituto de Junqueras al frente de la consejería de Economía, ha empezado la ronda negociadora con JxCat, sus socios de gobierno. Mientras, los Comunes y el PSC esperan ser llamados a negociar. A pesar de todo, los Comunes no confían en Aragonés y han pedido que JxCat también se siente a la mesa negociadora.