La Plaza España y la Gran Vía de Barcelona se han llenado con 600.000 personas según la Guardia Urbana para acoger la manifestación de la Diada de este año, convocada una vez más por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, las mismas fuentes hablaban el año pasado de un millón de manifestantes.

Esta disminución se ha hecho visible especialmente en la plaza de España, el epicentro de la movilización, donde poco antes de las 5 de la tarde todavía se veía espacio por llenar.

La octava movilización masiva del independentismo ha sido, también, la más compleja por el clima de desconfianza entre los actores para encontrar una hoja de ruta conjunta en las puertas de la sentencia del Tribunal Supremo.

El clamor que se ha escuchado desde el escenario, dirigido a los partidos, ha sido claro: hay que reconstruir la unidad estratégica para responder al Supremo y culminar la independencia. No obstante, la Diada de este año ha mostrado una unidad fingida.

La movilización de este 2019, con el lema "Objetivo independencia", se ha hecho en medio de las discrepancias entre partidos y entidades soberanistas, que han llevado la ANC a dejar las formaciones fuera de la primera línea de la concentración. Y también cuando faltan pocos días para que se haga pública la sentencia del juicio del proceso.

El gentío ha dibujado una estrella en el centro en la plaza de España de Barcelona, con extensiones en las calles que confluyen: la Gran Vía, el Paralelo, la avenida Maria Cristina, la calle Tarragona y el de la Creu Coberta. A la primera fila, familiares de presos y exiliados.