El independentismo conmemora hoy el segundo aniversario del 1-O con la mirada puesta en las elecciones del 10 de noviembre. Una vez más, la hegemonía soberanista está siendo puesta en juego. Además, todas las fuerzas están destinadas a la respuesta de la sentencia del juicio, que se espera que sea conocida durante la primera quincena de octubre.

Hoy, pero, 1 de octubre, dos años después, el independentismo vuelve a examinarse electoralmente ante la ciudadanía. A diferencia de otras contiendas electorales en el Congreso, esta vez también entra en litigio la CUP, que abandona su tradicional abstención para intentar poner alguno de sus líderes en Madrid. En las últimas elecciones generales, fue ERC la que superó ampliamente a JxCat al conseguir 15 diputados frente a los 7 de los neoconvergentes.

El que ahora la CUP se presente podría alterar la correlación de fuerzas dentro del mundo independentista. Por eso, ya han empezado a moverse. Cómo que ya se conoce que tanto ERC como JxCat repetirán cabezas de lista con sus dirigentes encarcelados, Esquerra abre fuego con un mitin electoral en Fonollosa, junto a Lledoners. Allá estarán los máximos dirigentes.

Mientras tanto, la ANC intenta proteger su espacio y ha convocado varias concentraciones por todas partes, con especial significado en Barcelona, donde ha previsto ir de la plaza Cataluña al Instituto Jaume Balmes, uno de los centros donde actuó la policía ahora hace dos años.

Este mes de octubre, y hasta las elecciones de noviembre, está siendo considerado de alto riesgo: con la campaña electoral, la respuesta a la sentencia, las eventuales acciones de los CDR y la dimisión del director general de los Mossos d'Esquadra, quien habría dejado el cargo ante la pérdida de confianza por parte del presidente Quim Torra.