El Gobierno saca adelante el primer escollo de los presupuestos de la Generalitat de 2020. Gracias a la abstención de Común-Podemos, el independentismo gubernamental JxCat y ERC tendrán cuentas para gobernar la Generalitat al rechazar las enmiendas a la totalidad. Ni PSC ni la CUP los han avalado, a pesar de la oferta de Pere Aragonès a hacerlo. No obstante, los socialistas podrían variar el voto final si se le aceptan “muchas de las enmiendas que presentaremos”.

Ahora, pero, sigue el trámite parlamentario. Después de rehusar las enmiendas a la totalidad, las cuentas seguirán su curso en la Cámara, cuando los grupos pueden presentar enmiendas y variar este presupuesto. Como mínimo, para adaptarlos al 0,2% de déficit permitido por el Estado, cuando se había previsto un déficit cero, lo cual representa un incremento de poco menos de 450 millones de euros.

La nueva mayoría ha rehusado, así, las enmiendas a la totalidad presentadas por Ciudadanos, PSC, CUP y PP.

Por el representante de Cs, José María Cano, se trata de unas cuentas destinadas al proceso de un “gobierno en funciones a tiempo indefinido”. Cano ha calificado de “vendidos” los diputados de Común-Podemos por “haberse vendido a Convergència”.

La diputada del PSC Alícia Romero ha aprovechado que el vicepresidente Pere Aragonès ha asegurado que estas cuentas públicas son las más expansivas desde 2010, para recordar que aquel presupuesto fue el último aprobado siguiendo la normativa y cuando Antoni Castells era el consejero de Economía.

Romero ha posado encima la tabla que en estos presupuestos hay menos dinero que el 2010 en pobreza infantil, violencia de género, escuelas cuna, gente mayor, dependencia (75.000 personas en listas de espera), salud en el deporte, cultura, desequilibrio territorial o las universidades.

Romero también se ha quejado que a pesar de que ERC siempre asegura que está dispuesto a sentarse para negociar, “con nosotros no lo ha hecho”. Además, la diputada socialista le ha recordado al grupo de Comunes que “aguantan un gobierno que agoniza”.

Por la CUP, su portavoz Maria Sirvent ha manifestado que “no son unos presupuestos sociales” y por eso no los apoyan.