Jordi Pujol y Soley escondió en una cuenta de la antigua Banca Reig de Andorra, actualmente Andbank, 1,84 millones de euros en efectivo el 21 de septiembre de 2000, cuando el expresidente de la Generalitat estaba en pleno ejercicio del cargo. Así lo confirma ahora un nuevo informe de la Oficina Nacional de Investigación contra el Fraude (ONIF) de Hacienda que acaba de ser remitido al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, donde se investiga desde 2012 la presunta trama de corrupción del clan Pujol.

El informe apunta que los fondos fueron movidos hasta el Principado por el primogénito del fundador de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Jordi Pujol Ferrusola, según informa El Confidencial. Sin embargo, el dinero quedó depositado en una cuenta, AND 63.810, cuyo titular real era el padre de familia, como este mismo admitió en un folio manuscrito que fue revelado por la entidad en una de las comisiones rogatorias cursadas por el instructor del caso, el juez José de la Mata. Su hijo únicamente habría ejercido en este depósito como testaferro.

Este número de cuenta habría registrado más movimientos en los años siguientes. En concreto, se detectaron "periódicas imposiciones a plazo fijo" que, a su vencimiento, eran renovadas por otras, "con una única excepción, una inversión en un fondo de inversión denominado Dynamic Fund Eur en mayo de 2007″.

Los inspectores han dictaminado que Jordi Pujol padre nunca declaró esta fortuna y que el origen de los fondos es "desconocido", ratificando de este modo las conclusiones formuladas previamente por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, que fue la primera en analizar los depósitos de la familia en el Principado y determinó que, entre 1990 y 2014, el clan llegó a mover una fortuna de 70,4 millones de euros.

Este patrimonio tendría su origen en el presunto trapicheo con adjudicaciones públicas y recalificaciones urbanísticas de administraciones controladas por el padre de familia y su partido.

Los autores del informe reconocen que este ingreso de 1,84 millones de euros ya estaría prescrito pero sostienen que, a todos los efectos, estos fondos se tienen que considerar como "ganancias patrimoniales no justificados", una conclusión que refuerza el resto de indicios que ya pesan sobre los Pujol.

El origen de la fortuna
La UDEF ha rechazado reiteradamente la versión de que los 3,4 millones de euros escondidos en cuentas de la BPA tuvieran el origen en la herencia del padre del político catalán, Florenci Pujol. La policía ha aportado pruebas objetivas de que los fondos procederían del presunto cobro de comisiones ilegales por múltiples negocios vinculados con decisiones administrativas y políticas. Este sería el principal motivo por el que el grueso del dinero entró en los bancos del Principado mediante aportaciones en efectivo realizadas durante más de 20 años.