Ada Colau y sus socios del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona han roto ya los bloques entre independentistas y no independentistas. El equipo de gobierno formado por Comunes y PSC buscan ahora la complicidad de Manuel Valls después de que ERC y JxCat hayan pactado un presupuesto municipal que superará los 3.000 millones de euros.

La intención de Comú y PSC es incorporar a los dos regidores de Valls, aunque sea en forma de abstención. Así, dejarían fuera tanto a Ciudadanos como al PP. Además, se intenta mandar un mensaje que los bloques se han acabado y que las formaciones políticas pueden llegar a acuerdos que favorezcan a la ciudad.
La misma alcaldesa ha dejado claro que se abre "una nueva etapa de acuerdos para dejar atrás los recortes".

Fue Valls quién permitió la elección de Colau para evitar que Ernest Maragall fuera el alcalde independentista de Barcelona. Después de aquello, la alcaldesa pactó un gobierno compartido con los socialistas catalanes. Ahora, con los presupuestos, Colau se ha asegurado los votos afirmativos de ERC y JxCat al aceptar algunas de las reivindicaciones de los dos grupos independentistas.

Hasta el pleno, el equipo de gobierno municipal tiene tiempo para intentar dar argumentos a Valls para que se sume, aunque sólo sea absteniéndose. PP y Ciudadanos siguen el mismo camino, por ahora, de sólo hacer oposición. En la época de Pasqual Maragall, el PP de entonces, liderado por Enrique Lacalle, sí que se mostraba dispuesto a acordar algunos asuntos "de ciudad".