El documento que distribuyó el presidente de la Generalitat Jordi Pujol entre sus consejeros en la sesión del gobierno celebrada el 3 de septiembre del 1990, y que está publicando estos días EL TRIANGLE, pormenorizaba cómo se tenía que desarrollar su plan nacionalizador, cuáles eran los sectores donde se tenía que incidir especialmente y cuáles eran los colectivos que lo tenían que llevar a cabo. En este plan, maestros, periodistas y agentes culturales tenían un papel fundamental. 

En la segunda parte del documento se desarrolla el pensamiento que se quiere infiltrar y hacer mayoritario en la sociedad catalana y con qué instrumentos se cuenta para hacerlo. Está dividido en 9 capítulos. Al final de cada capítulo se señala qué entidades y colectivos hay que movilizar en cada sector. 

El primero se titula Pensamiento y es una compilación la filosofía que se quiere inculcar hasta los últimos rincones de Cataluña. Desarrolla nueve líneas de sensibilización: Configuración de la personalidad catalana, Divulgación de la historia y del hecho nacional catalán, Nuevo concepto de nación dentro del marco europeo, Descubrimiento del potencial de futuro, El factor demográfico, Memorial de agravios, Polarización colectiva, Vertiente social y Configuración de la personalidad individual de los ciudadanos de Cataluña.

La síntesis de esta filosofía es que “queremos hombres y mujeres con convicciones firmes y preparados para una Cataluña fuerte” y que para conseguirlos hace falta la “selección y divulgación de los conceptos que permitan el máximo fortalecimiento de nuestro pueblo (ser más cultos, más modernos, más cívicos, más solidarios, más europeos, amor al trabajo, gusto por el trabajo bien hecho, constatación de las raíces, vigencia de los valores cristianos... de acuerdo con los desafíos del mundo actual”.

Los ámbitos donde se tiene que producir esta nacionalización que Pujol considera pendiente son enseñanza, universidad e investigación, medios de comunicación, entidades socioculturales y de ocio, mundo empresarial, proyección exterior, infraestructuras económicas y la administración. En cada ámbito se detallan los hitos a lograr y a quiénes se tiene que encargar el trabajo. 

El ámbito de medios de comunicación contaba con 13 objetivos y 14 actividades fundamentales. Jordi Pujol dio mucha importancia siempre a la incidencia en la formación de la opinión pública. La idea estaba clara: “Conseguir que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat sean transmisores eficaces del modelo nacional catalán”. Catalunya Ràdio y TV3 le han hecho caso y, desde hace años, están embarcadas en la promoción de la independencia. En el documento hablaba de “utilización y difusión clara de los conceptos relativos a la identidad nacional catalana” y de los “contenidos de las líneas de sensibilización elaboradas por el ámbito de Pensamiento”. 

Jordi Pujol creía que se podía modelar la ideología de los periodistas y contaba con “incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y de los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana” y que se podía influir en las empresas de publicidad para que transmitieran “el modelo catalán”.

Apostaba por “introducir a gente nacionalista con una elevada profesionalidad y una gran calidad técnica en todos los puestos claves de los medios”. Para hacerlo contaba con el diario Avui y quería crear un semanario y una agencia de noticias, que hoy ya existe. Se llama ACN y la fundó Carles Puigdemont

A continuación, publicamos la reproducción de dos páginas del documento de Jordi Pujol referidas al control de los medios de comunicación. Para más información sobre el tema podéis leer el semanario EL TRIANGLE, que está en los principales quioscos de Cataluña.