El vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía, Pere Aragonés, ha defendido los presupuestos pactados con Comú-Podem. A pesar de todo, Aragoèss ha reclamado al PSC y la CUP que dejen de lado el partidismo preelectoral y apoyen unos presupuestos puesto que, a pesar de sus imperfecciones, son sociales y expansivos.

Antes que Aragonès, el presidente catalán, Quim Torra, ha querido hacer una presentación política. A pesar de que el reglamento del Parlament permite que todos los grupos contesten al discurso, sólo Lorena Roldán (Ciudadanos) ha tomado la palabra brevemente para criticar las cuentas. El resto de grupos han menospreciado a Torra, dejando que el protagonismo recayera en el titular de Economía, tal como es habitual en los debates parlamentarios sobre los presupuestos.

Aragonès ha hecho un discurso más de candidato a la presidencia de la Generalitat que no de defensor de las cuentas públicas. El vicepresidente catalán ha puesto el 2030 como la fecha en qué Cataluña podrá hacer unos presupuestos de un país independiente, pero que habrá que seguir trabajando. "Daremos un paso adelante, por más que sea pequeño" ha afirmado Aragonès, quien ha criticado que haya formaciones que se mueven por lemas y pancartas. "Queremos un futuro que valga la pena para construir un país mejor", ha añadido.

Estos presupuestos son los primeros que se aprobarán en unas semanas después del trámite parlamentario, donde se podrán enmendar, después de que en 2017 la entonces coalición de Junts pel Sí (formada por Convergència y Esquerra) obtuviera el apoyo de la CUP a cambio de hacer la consulta del 1 de octubre. Entonces, Carles Puigdemont se sometió a una cuestión de confianza para forzar a la CUP a votar afirmativamente a las cuentas de la Generalitat.

Cuando los presupuestos estén aprobados, a finales de marzo, Torra anunciará la fecha de las elecciones. ERC querría que fuera antes del verano. JxCat, por su parte, trabaja porque sean en otoño, entre el 11 de septiembre y el 1 de octubre.