El 13 de julio del 1992, en vigilias de los Juegos Olímpicos de Barcelona, el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, envió una carta a sus consejeros en que hacía constar su desacuerdo con el uso de la expresión “comunidad autónoma” para referirse a Cataluña. La había visto en algunos documentos de la propia Generalitat y lo consideraba intolerable.

La carta, que reproducimos en esta noticia, decía textualmente: “En algunos textos oficiales de la Generalitat veo que se habla de Comunidad Autónoma de Cataluña. Considero que esta expresión no la tendríamos que emplear nunca”. Y añadía que comentaría el tema en la siguiente reunión del Consejo Ejecutivo.

Sin embargo, no indicaba cuál creía que era la expresión adecuada para referirse a Cataluña. ¿País? ¿Nación? Seguramente le gustaba más la forma cómo la definía la Enciclopèdia Catalana: “País de la Europa mediterránea, en la costa oriental de la península Ibérica. La capital es Barcelona”. Y la Enciclopedia sigue: “Constituye la parte territorialmente más extensa del llamado Principado de Cataluña e incluye el núcleo originario de todo el conjunto de tierras de habla y cultura catalanas, los Països Catalans, de los cuales es, también, el más extenso”.

El apartado que la Viquipèdia dedica a Cataluña no lo ha escrito Jordi Pujol. La presenta como “un país europeo situado en el Mediterráneo occidental constituido como comunidad autónoma de España”. Añade que “es la parte más extensa del territorio histórico y cultural del Principado de Cataluña y de todo el conjunto de tierras de habla catalana”. La Wikipedia va más a saco: “Cataluña es una comunidad autónoma española considerada nacionalidad histórica”.

La palabra Principado referida a Cataluña se presta a confusión porque hay quien ve la referencia a algún príncipe español, pero no es así. Se remonta a antes del Decreto de Nueva Planta y la recuperó Joan Fuster en 1962 en su opúsculo Cuestión de nombres. Su idea era denominar Cataluña a todos los Països Catalans, pero, consciente que tendría pocos adeptos, recurrió al Principado de Cataluña para referirse al conjunto de las provincias de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona. Con todo, no parece que a Pujol le entusiasmara hablar de Principado de Cataluña.

En Catalunya Ràdio y TV3 huyen de la expresión “comunidad autónoma de Cataluña” tanto como pueden, a pesar de que en el libro de estilo de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales no se especifica cómo se tienen que referir los periodistas. También tienen claro que la palabra España cuanto menos salga, mejor.

El Estatuto de Cataluña del 2016 sí que habla de comunidad autónoma. En su artículo primero se lee: “Cataluña, como nacionalidad, ejerce su autogobierno constituida en comunidad autónoma de acuerdo con la Constitución y con este Estatuto, que es su norma institucional básica”. Este Estatuto se supone que fue anulado por la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República, aprobada el 8 de septiembre por el Parlamento de Cataluña. El artículo primero de esta ley se titula Estado catalán y dice que “Cataluña se constituye en una República de derecho, democrática y social”. Qué debe de pensar Jordi Pujol, de esta definición?

La carta que aquí publicamos forma parte de la serie de los “Papeles secretos”, un archivo documental de un ex alto cargo de la Generalitat pujolista al cual ha tenido acceso EL TRIANGLE, que lo está exhumando desde hace algunas semanas.

A Jordi Pujol, l’expressió “comunitat autònoma” li provocava urticària