La relación entre los trabajadores de TV3 y las productoras contratadas para realizar algunos de los programas que emite se ha enrarecido a raíz de la huelga convocada los últimos días, a pesar de que es un problema que se arrastra desde hace mucho tiempo. Los periodistas y trabajadores de TV3 consideran que se hace un trato de favor a determinadas productoras a las cuales se encarga los programas y los horarios más golosos, mientras que a ellos les toca hacer los trabajos más rutinarios y poco agradecidos.

Además, algunos responsables de las productoras privadas han llegado con exigencias de gastos y tratos de favor que han molestado a unos trabajadores que ven como sus reivindicaciones laborales les son denegadas con el argumento de que no hay bastante dinero. No hay para recuperar la jornada de 35 horas que reivindican, pero sí para comprar material técnico muy caro para satisfacer las peticiones de Ricard Ustrell, propietario de la productora La Manchester, que es la que hace el programa Planta baixa, la última adquisición de Vicent Sanchis para la franja diaria de entre las 11:50h y las 13:55h.

Estas tensiones entre Ustrell y la redacción de TV3 se pusieron de manifiesto días atrás cuando el director de Planta baixa se quejó en una entrevista en un programa de radio que no podía repartir bocadillos entre el público de su programa porque "en TV3 se tienen que pagar muchos pluses". Se refería a los pluses que cobran los trabajadores de la televisión pública catalana y que mejoran su salario mensual. La redacción de TV3 respondió esta provocación regalándole una barra de pan y una caja con un cartel enganchado donde se leía: "El gran recaudo. Aporta tu trocito de plus para el almuerzo del público de Ricard".

Las tensiones no se limitan, pero, al programa Planta baixa, sino que afectan otros realizados por productoras externas. Son frecuentes los encontronazos entre los periodistas y técnicos de TV3 y los responsables de Està pasant o Preguntes freqüents. A pesar de que hay periodistas de la casa –como Jordi Eroles o Xavier Lemus, entre otros- que no se privan de emitir mensajes políticos en sus redes sociales, los que cuelgan en Twitter los presentadores de Minoría Absoluta, Toni Soler y Jair Domínguez, generan incomodidad en la redacción, donde a menudo se les recuerda que no pueden decir lo que quieran en sus perfiles sociales, aunque pretendan considerarlos privados.

Tampoco ha sentado nada bien a la redacción que se contraten productoras para hacer reportajes. A las productoras sólo se les puede encargar programas o documentales concretos. La presidenta en funciones de la ­Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), Núria Llorach, ha afirmado en una respuesta parlamentaria a la diputada socialista Beatriz Silva que On tot comença, sobre el primer referéndum de independencia que se hizo en Arenys de Munt emitido hace unos días en el 30 minuts, no es un documental sino un reportaje. La ­CCMA pagó 25.000 euros a Broadcaster, de Josep Cuní, para hacerlo.